lunes, 27 de mayo de 2013

"señorías, señoríos..."

Como el asunto que nos atañe hoy es bastante largo y necesita de una explicación introductoria dividiré el tema en dos entradas distintas. Hablo del empeño que en el mundo político (entre otros) están poniendo en hacer énfasis en la diferencia de género.

La manera de buscar el lenguaje "políticamente correcto" está llegando a unos extremos que rayan lo absurdo. Parece increíble que personas "cultas" (resaltemos las comillas en "cultas") puedan incurrir en semejantes errores gramaticales en favor de un afán político de "igualdad".



Pongámonos en situación, expondré primero a qué me refiero, explicando punto por punto: primeramente aclarar que estamos hablando de los errores en los géneros. Aunque no suelen presentarse muchos errores relacionados con los géneros gramaticales, cuando se dan, son muy llamativos. Suelen darse por intentar forzar una “igualdad política” sin poner atención a si la palabra en cuestión tiene género gramatical indefinido o fijo. Hay varios tipos de géneros en las palabras, las iré enumerando:

-Géneros comunes, que son las que tienen igual forma para ambos géneros y son los artículos y los adjetivos los que determinan el género. Ejemplo: el/la pianista, un buen/una buena psiquiatra.
-Epicenos, son aquellos cuya forma es única y pueden ser masculinos (personaje, vástago) o femeninos (pistola, víctima). En este caso las concordancia dependerá del género gramatical del sustantivo, no del sexo referente.
Por ejemplo: “la víctima, un hombre joven, fue trasladada al hospital más cercano”.
Un ejemplo de error de este caso sería el siguiente, hallado en prensa digital:
-“Hoy vamos a revelar los armas especiales de Pirata” (Sunotadeprensa.com, 14/01/2012) La forma correcta en esta ocasión sería: “hoy vamos a revelar las armas especiales de Pirata”, Pues “arma” es una palabra femenina y en su forma singular habría que decir “el arma”, pero en su forma plural se usa el artículo con género femenino.
-Ambiguos, son los que admiten ser usados en uno u otro género, sin que ello implique cambios de significado. Por ejemplo: “el/la armazón”, “el/la dracma”, “el/la mar”, “el/la vodka”. De los sustantivos ambiguos, sólo “ánade” y “cobaya” designan seres animados.
-El masculino para ambos sexos, cuando el masculino gramatical de los sustantivos que se refieren a seres animados se usa para referirse a los de sexo masculino, pero también para referirse a la especie, sin distinción de sexos: “El hombre es el único animal racional”; “el gato es un buen animal de compañía”. Lo mismo ocurre cuando se emplean en plural: “Los hombres prehistóricos se vestían con pieles de animales”; “en mi barrio hay muchos gatos”. Sólo es necesario especificar los dos géneros cuando la oposición de sexos es relevante: “La proporción de alumnos y alumnas en las aulas se ha ido invirtiendo progresivamente”.

Me gustaría resaltar por último que cuando me refiero al masculino y al femenino, me refiero a la idea de género de las personas, pues en español el masculino no es tal, si no el indefinido y el femenino es el género marcado.
Espero que no haya sido muy pesado pero vamos a necesitar apoyarnos aquí para comprender claramente qué tipo de errores se dan en los casos que expondré más adelante.
Por último quería decir que para el desarrollo de esta entrada me he basado en un trabajo que realicé para lengua I.


Un saludo.

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